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Categoría: Articulos Publicado el Domingo, 01 Septiembre 2013 Escrito por Super Usuario

1.2.4   TASAS PARA EL MANEJO DE LA CUENCA RECEPTORA

Actualmente la población paga por el servicio de alcantarillado municipal en alguna relación a las inversiones y al costo de mantenimiento del sistema. Además de las redes, la población hace uso de las quebradas y de los ríos para evacuar los desechos líquidos, directamente o a través del alcantarillado, (y en  muchos casos los desechos sólidos), y por este servicio público, que brindan los ríos, no paga nada.

No quiero decir que los ríos deban considerarse parte del sistema de alcantarillado, sin ninguna precaución para no contaminarlos, sin embargo por ahora así es de facto, y creo que con los recursos obtenidos del pago de este servicio se puede emprender en un Programa de Manejo y Descontaminación de los Ríos y Quebradas.

Obviamente dentro de este Plan estarán Metas Ambientales que tiendan a mejorar las condiciones actuales de contaminación en los ríos y a su mantenimiento.

Todas las inversiones que sean necesarias para cumplir con las metas de este Plan deberán pagar los ciudadanos (como usuarios de los ríos y quebradas), a través de una Tasa de Manejo. Aparte deberá pagarse una tasa por alcantarillado que será destinada al mantenimiento y nuevas inversiones en las redes de alcantarillado.

Será necesario imponerse metas ambientales a ser alcanzadas en determinados plazos, y establecer Normas Dinámicas para su cumplimiento, en diferentes aspectos: descontaminación del agua,  manejo integral de cuencas receptoras, saneamiento de la ciudad, manejo de cauces, control descargas, manejo desechos industriales, etc.

Existen dos tipos de usuarios del río como cuerpo receptor y evacuador de desechos, tipificados por los contaminantes en sus efluentes: la población (contaminación doméstica) y los industriales (dentro de éstos últimos los comerciantes).

Para cada uno serán necesarios diferentes mecanismos y procedimientos para alcanzar las metas, y será con cada uno de ellos que la Autoridad Ambiental llegue a concertar las normas dinámicas de admisión de contaminación (límites permisibles de descarga).

Para el manejo y control de descargas domésticas, será preciso coordinar con el municipio como el organismo responsable de este tipo de contaminación, para que a su vez transfiera estos costos a los usuarios directos del sistema de evacuación. Por supuesto que puede ser el mismo municipio el que se encargue de este manejo y control, si así lo delegara la Autoridad Ambiental.

En el caso de las descargas industriales, por tratarse de diferentes tipos de contaminantes y volúmenes, será necesario identificar quién contamina más y en qué forma, para deducir la tasa de manejo. Será necesario también generar información específica para industriales y grandes poluentes y establecer las tasas, normas de descarga y niveles de tratamiento.

Por tratarse de un tema complejo por la diversidad de problemas (técnicos, económicos, sociales, etc.), y por tratarse de muchos interlocutores, considero debe formarse un Comité de Industrias, representante del sector, con el que deberá llegarse a acuerdos y compromisos sobre las metas ambientales, las normas de descarga, las tasas de manejo y las medidas de sanción.

Creo que se debería cobrar la tasa de manejo proporcional a la dificultad de depuración o tipo de contaminante; para lo cual deberá hacerse una estimación de los costos de tratamiento necesarios para cada uno de ellos, con el fin de llegar a la meta ambiental establecida previamente. Además de esta tasa de manejo, debería cobrarse una tasa por alcantarillado, donde se incluya los costos por perjuicios en la red a causa de ciertos contaminantes.

Sin embargo, la Tasa de Manejo podría ser igual para todos sin importar la ubicación de la descarga, esto es sin considerar el efecto positivo de la dilución dentro del cuerpo receptor y los requerimientos de calidad impuestos por los usos del tramo del río que recibe la descarga.

En rigor las normas de descarga, deberían estar en función  del umbral de tolerancia del tramo del río que recibiría el vertido y de la meta ambiental. Sin embargo esta situación produce una inequidad económica entre diferentes industriales, por los diferentes tipos de requerimientos de calidad y diluciones que se presentan en los distintos tramos de río, lo cual entorpece el proceso de acuerdo para las emisiones permitidas. Será en la definición de metas ambientales, que es una etapa inicial, cuando se deba considerar por supuesto los usos, las diluciones y la autodepuración del río, así como la financiación y el costo social.

También podría considerarse alguna Unidad de Contaminación relativamente homogénea para cuantificar la contaminación de ciertos sectores de la industria; agrupando aquellas que tengan altos contenidos de carga orgánica, o altos contenidos de metales pesados, o altos contenidos de tóxicos, o altos contenidos de sedimentos, etc. La tasa se fijaría proporcional al número de unidades de contaminación. De esta manera se puede partir desde el fin, se establece un máximo imponible a los precios del producto final debido a los costos de tratamiento, y se determina para cada sector un nivel de depuración mínimo, enmarcado dentro de un Plan de Recuperación Global. El uso de tasas basadas en unidades de contaminación por tipo haría posible equilibrar la necesidad de reducir determinados contaminantes con la necesidad de evitar impactos sociales que podrían producirse por un elevado gasto en descontaminación.

Por otra parte también se podría diferenciar el cobro de la tasa de manejo; en otras palabras, cobrar la tasa en cierto valor por unidad de contaminante, cuando el vertido no supere el nivel mínimo de depuración (en función del mercado del producto), cuando no supere los límites permisibles (en función de los usos del río), cobrar otro valor para cuando los vertidos superen los límites permisibles (en función de los impactos producidos), y otro valor debido a situaciones sancionadas (multas). De esta manera se tiene algunas ventajas: una, que se cuenta con un flujo de recursos más estable para el manejo integral de los ríos, dentro de una planificación de descontaminación; dos, que se  estimula a los industriales a invertir en tratamientos de efluentes o en mejoramiento del proceso productivo, en vez de limitarse al pago de tasas, y tres, evita que la autoridad ambiental se sustente únicamente de las multas, lo que impediría una tendencia a transformar los procesos actuales a procesos con tecnologías limpias. 

Una opción para los industriales es invertir en tratamientos particulares de los efluentes, antes de la descarga al río o alcantarilla. Otra es pagar al municipio por el uso de la alcantarilla y el río. Seguro que la más sustentable es reducir desechos al máximo, utilizando tecnologías limpias. Cada industrial deberá hacer un análisis de qué es lo que más le conviene, si depurar las descargas, pagar la tasa de manejo o cambiar de tecnología.

Las tasas de manejo deberán ajustarse en el tiempo, conforme se tracen nuevos objetivos, sean anuales, bianuales o quinquenales; de igual manera deberá procederse con los permisos de vertido correspondientes. Esta condición dinamiza el proceso de descontaminación, porque periódicamente será necesario renovar las licencias y preocuparse por llegar a las metas trazadas. Un punto importante dentro de este mecanismo  de control y cobro, es la auditoría permanente de los procesos industriales y de los efluentes, así como la supervisión del cumplimiento de las normas estipuladas, para lo cual será necesario instrumentos de control como la RED de monitoreo, como se explica en 4.2.6.

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