Recomendaciones D

Categoría: Articulos Publicado el Domingo, 01 Septiembre 2013 Escrito por Super Usuario

1.2.3   MANEJO DE MICROCUENCAS CON LA PARTICIPACION ACTIVA DE LA POBLACION

El control de la contaminación hídrica, como el uso del agua en general, está íntimamente relacionado con la mayor parte de las actividades de los habitantes de una cuenca hidrográfica. En consecuencia, para su aplicación exitosa es indispensable partir de un enfoque integral y participativo, concebido y ejecutado dentro del ámbito físico de la cuenca.

Las recomendaciones sobre control de efluentes municipales e industriales presentadas anteriormente son en realidad una parte de las acciones de manejo de cuencas, así como los instrumentos económicos y de control que se presentará más adelante. Aquí se menciona algunas consideraciones sobre los aspectos sociales que se debe tomar en cuenta para el control de la contaminación, así como también ciertas acciones físicas de manejo de microcuencas que pueden y deberían ser ejecutadas por la comunidad afectada, si no en su totalidad, sí con una participación importante.

Las microcuencas en el área urbana (ríos Machángara, Monjas y quebradas tributarias) atraviesan en su gran mayoría áreas urbanas marginales, donde como regla hay una aguda escasez de recursos económicos, y sus pobladores muchas veces viven en condiciones infrahumanas y carecen de servicios básicos como alcantarillado y recolección de basuras. Con frecuencia están demasiado preocupados en cómo sobrevivir y no en cómo no ensuciar las quebradas, y no encuentran otra opción que convivir con el peligro y los riesgos de la contaminación y delincuencia.

Por un lado, son los moradores aledaños, en muchos casos, los que contaminan directamente el agua  (con la disposición de residuos sólidos y líquidos en el cauce) y ponen en riesgo la estabilidad de los taludes (con sus construcciones precarias al borde de la quebrada), y por otro, son ellos los más afectados por las condiciones de insalubridad y delincuencia que existen en el río y en sus márgenes.

Considero que dadas estas condiciones específicas, de una vinculación directa y dependiente de la población hacia el río y viceversa (agente contaminador y agente afectado), es muy importante y necesario que el manejo de estas microcuencas en especial se base en una real participación de los pobladores. Esta participación trae consigo una serie de ventajas, entre las que se menciona las más importantes:

  •      Es recomendable incorporar la participación  pública siempre que se pueda, para legitimar el proceso de la toma de decisiones. Establece credibilidad en el proceso de planificación y manejo del problema ambiental.
  •     Sirve de mecanismo de intercambio de información, valores e intereses diferentes. Facilita que se entienda los procesos de manejo de quebradas, mantiene a la población informada, rescata la diversidad de opiniones y percepciones, las necesidades y preferencias sobre utilización de recursos.
  •     Si la población está implicada en el proceso de mejoramiento de microcuencas y problemas ambientales, para la resolución del conflicto la población estará implicada. Al final, los problemas pueden ser abordados en forma  más rápida y efectiva, se facilita la prevención y resolución de conflictos y se construye compromisos.
  •     Da un fundamento sólido al proceso de planificación e involucra a la población en el proceso de ejecución, permitiendo un mejor control y ajuste a las necesidades y limitaciones reales.

Por supuesto, una participación real de la comunidad también tiene algunas complicaciones:

  •     Demanda más tiempo e inversiones en capacitación y entrenamiento.
  •    Requiere de personal capacitado, paciente y hábil para evitar la confusión que puede provocar la expresión de muchos puntos de vista diferentes.
  •     Pone a prueba la voluntad política y la flexibilidad de los gobernantes. Obliga a tener claridad en las directrices y políticas de saneamiento ambiental.
  •     Con frecuencia se debe comenzar por resolver problemas diferentes que los originalmente identificados.

Se debe enfatizar que la participación sea real, esto es que la población intervenga en el proceso de planificación y en la ejecución misma de las medidas para el manejo de la cuenca, puesto que una “participación” donde  la comunidad sólo escuche lo que tengan que decir los planificadores es menos efectiva en resultados y puede ocasionar conflictos insuperables por las diferencias de intereses. Será necesario entonces diseñar un Programa de Participación Comunitaria, donde se especifiquen los objetivos y el alcance de la participación, los mecanismos de coordinación y los resultados esperados.

Esta participación tiene beneficios colaterales importantes que también se debería considerar en el Programa de Participación.

  1.     Se establece un control ciudadano sobre los recursos naturales de los cuales nos estamos sirviendo, esto implica una ética ambiental profunda y una mística a defender y cuidar lo nuestro, que se multiplicará  en toda la comunidad.
  2.     Además puede constituirse en una importante fuente de trabajo, para moradores de la zona, lo cual contribuirá a solucionar muchos problemas sociales, y repercutirá evidentemente en una mejora del medio ambiente.

La población podría intervenir en la ejecución de medidas concretas para el manejo de cuencas como: protección del cauce en sitios socavados, tendido de taludes inestables, reforestación con especies nativas que eviten erosión del suelo y mejoren el paisaje, construcción de parques de recreación y sitios turísticos, aislamiento de áreas inestables con cercas naturales, vigilancia de áreas peligrosas, limpieza y mantenimiento, etc. Deberá encontrarse una alternativa para aquellas personas que lavan ropa en las orillas.

Un lugar preponderante dentro de las medidas que se pueden sugerir, ocupa el manejo de desechos sólidos que son actualmente depositados en el cauce y laderas de las quebradas; esto ocurre en gran parte porque el servicio de recolección de basuras no llega hasta los sitios por falta de planificación o porque el acceso es difícil. En todo caso, debería coordinarse con la entidad responsable de este servicio público, buscar alternativas para la recolección y evitar la contaminación.

Paralelamente, el uso del nuevo espacio urbano deberá inscribirse dentro de estrategias sustentables de planificación de la ciudad y de manejo de la cuenca. Muchas zonas deberían ser convertidas en parques, áreas verdes, sitios turísticos, etc. Para lograrlo, será necesario no sólo invertir en obras de infraestructura, sino en el desarrollo de programas sociales comunitarios en la zona, pues el éxito en esta empresa depende en gran medida de la calidad de la participación pública en el desarrollo de políticas ambientales de saneamiento y en la ejecución de las medidas correctivas.

Visitas: 386