Recomendaciones A

Categoría: Articulos Publicado el Domingo, 14 Julio 2013 Escrito por Super Usuario

Los ríos que reciben las descargas del Distrito Metropolitano de Quito prestan a la población al menos dos servicios esenciales: evacuar gran parte de los desperdicios generados por ella y procesar la mayor parte de estos desperdicios, transformándolos de tal manera que no estropeen el agua y el ambiente fuera de los límites del distrito. La capacidad de transporte de los ríos difícilmente puede ser afectada por las descargas de la ciudad, dada la gran energía de su corriente; sin embargo, no sucede lo mismo con la capacidad de depuración, que podría ser gravemente afectada por determinadas acciones sobre los ríos.

Por otra parte, según estudios en el Plan Maestro, de agua potable y alcantarillado para Quito, se necesitaría una inversión inicial de alrededor de 150 millones de dólares en Plantas de Tratamiento y otros 150 en intercepción y emisión de aguas sanitarias; si a esto añadimos los costos de operación de las plantas y la prestación del servicio, podría fácilmente triplicar la tarifa actual del servicio de agua potable, como lo indica la experiencia en otros países con similares condiciones; según el Plan Maestro subiría siete veces la tarifa si se invierte en el proyecto más modesto.

Es básicamente por estas dos causas: primera, la capacidad de autodepuración de los ríos no es inmune a las descargas y segunda, el elevado costo de la depuración artificial  de las aguas servidas, que es prioritario analizar detenidamente las medidas necesarias para garantizar la sustentabilidad de los servicios que prestan los ríos a la ciudad, y que actualmente realizan el trabajo de reciclaje de forma natural; porque si esta capacidad no se resguarda o se intensifica, la ciudadanía deberá invertir grandes sumas en plantas de depuración.

Además de ésto, los usuarios aguas abajo podrían demandar a la ciudad para que  pague por los perjuicios ocasionados por la contaminación de las aguas, lo que sería difícil de financiar por una sociedad con graves carencias económicas.

Por esto creo que se deben tomar ciertas medidas, para que estos servicios puedan seguir siendo brindados por la naturaleza, de manera sustentable, para beneficio de la ciudad. No se trata de medidas independientes, que pueden ser adoptadas en cualquier combinación y secuencia, sino de medidas complementarias, sinergéticas, interactivas e integrales, que se han agrupado bajo las siguientes tesis:

~.  Intervención en el río Machángara, por ser éste el río donde se observa el mayor índice de criticidad, se recomienda una serie de acciones mediatas (intercepción, protección de márgenes, etc.) y la revisión de tesis consideradas actualmente verdaderas (necesidad de desinfección y aireación).

~.  Control de efluentes industriales: dado que los vertidos industriales contienen sustancias acumulativas y de difícil biodegradación, al contrario de las descargas domésticas, se considera que la política de saneamiento debe apuntar inicialmente a un efectivo control de estas descargas.

~.  Manejo de microcuencas con la participación activa de la población: específicamente se señala la relevancia de la participación de los directamente afectados en el proceso de la planificación, toma de decisiones y acciones a implementar.

~  Tasas para el manejo de la cuenca receptora: se recomienda aplicar la tesis de “paga quien contamina, para descontaminar”, o en otros términos, todos los usuarios de los recursos naturales deben pagar por el bien o servicio recibido.

~  Consideraciones generales para la definición de metas ambientales: en este acápite se establece una serie de consideraciones importantes para la definición de las metas y plazos, además de proponer una visión integradora en el manejo de las cuencas receptoras.  

~  Vigilancia ambiental: por considerarse una medida importante, inmediata de implementar y de factible financiamiento, se hace una propuesta preliminar de RED de monitoreo en los ríos del área metropolitana, siguiendo un esquema alineado por objetivos concretos.

Cabe comentar que garantizar la sustentabilidad del uso de un río es un proceso complejo, que demanda información, consensos, determinados cambios culturales e inversiones significativas, por lo que su ejecución e incluso su planificación no puede ser ejecutada en un sólo paso, sino requiere ser resuelta en etapas. 

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