La justicia y el derecho para defender

Categoría: Articulos Publicado el Sábado, 14 Septiembre 2013 Escrito por Super Usuario

8.      “La justicia es una necesidad social, porque el derecho es la regla de vida para la asociación política, y la decisión de lo justo es lo que constituye el derecho” Aristóteles

¿Es justo que los habitantes reciban agua potable en lugar de agua con veneno?, ¿Es justo que los usuarios de un servicio público reciban un producto que no les perjudique?, ¿Es justo que se respete la dignidad humana y no se engañe y venda a la población un agua “potable” que no se debe ingerir?, ¿Es justo que las personas que han bebido agua con arsénico en elevadas dosis por varios años, conozcan cuál es su realidad en su salud?, ¿Es justo que estas personas sean resarcidas por daños en su salud, en su dignidad, en su economía?, ¿Es justo reclamar condiciones para una vida saludable, incluso para la vida misma, tanto más que se paga para ello?

Yo digo que sí es justo, también la Constitución; sin embargo la población debe esperar años para que se respete sus derechos, hasta la fecha son seis años y cuatro meses desde que se interpuso la demanda civil por daños y perjuicios. Justicia que llega tarde no es justicia, no quiero creer que la justicia se administra como mercancía, y sólo se la oferta cuando se la demanda, ¿Acaso no es un nuevo atropello a sus derechos, que el agraviado tenga que insistir y demandar, por no rogar, que se haga justicia? La EMAAPQ debe responder por el daño causado, reparar, indemnizar y pedir disculpas públicas a las poblaciones de Tumbaco y Guayllabamba, como lo manda la Carta Magna y demás Leyes y Normas pertinentes. 

Existen pruebas innegables, y reconocidas por la demandada, de que efectivamente la población ingirió varios años, agua con arsénico en dosis fuera de norma y en valores que, por evidencias científicas, provocaría una serie de daños a la salud en cerca del 3% de la población expuesta. Se ha muestreado en Tumbaco y se ha demostrado que el 2,1% de la población tiene elevados contenidos de arsénico acumulado en el  organismo, y que fueron reportados de la muestra cuatro casos de personas con HACRE.

Se ha publicado que la Empresa de Agua Potable de Quito, es un referente a nivel regional de provisión de servicios públicos, y sin embargo en este caso puntual de suministro de agua con arsénico, no responde a la altura de su prestigio. Siendo ésta una ocasión para demostrar a toda la comunidad su entereza como institución

dedicada al servicio público, no toma en sus manos la responsabilidad de subsanar los perjuicios y potenciales daños en que hubiere incurrido, y sólo espera ser “obligada” por la instancia Judicial.

La demandada ha presentado recurso de excepción para que no se administre justicia, arguyendo que los actores no tenemos derecho para defender los derechos, entre otros, a la salud de la población, ante lo cual fue demostrado fehacientemente que sí lo tenemos; derecho garantizado por la Constitución, la Ley  y la Jurisprudencia. Hecho que detallamos más adelante.

Pero no ha sido porque teníamos derecho que hemos actuado sino porque teníamos la obligación moral y civil. Sabiendo que la gente estaba siendo intoxicada varios años con arsénico, sabiendo que por ello mismo estaban ante inminente riesgo de salud, sabiendo que después de meses de intentar con las autoridades competentes que se corrigiera esta situación no lo hicieron, sabiendo que al contrario de lo que dicta la razón y la ética la EMAAPQ en lugar de reconocer públicamente su error se encargó de acusar de mala fe a los actores demandantes, sabiendo incluso que perderíamos nuestros puestos de trabajo;  fuimos impelidos a denunciar  el ilícito y luego a demandar justicia, en un acto de valor sí,  pero sobre todo de conciencia y moral. Falta ver ahora si todo esta actuación tuvo sentido, o si al contrario fue inútil y nosotros no pasamos de ser unos simples ilusos que creyeron alguna vez en la justicia y en el sistema judicial del Ecuador; nos pasamos defendiendo nuestros derechos al reclamo y justificando nuestra actuación, mientras la población es ignorada en su desgracia.

Pero aun si no tuviéramos el derecho ni el deber, es ética y de humanidad nuestra actuación. Citamos: “… y preguntaron a Jesús para poder acusarle ¿es lícito hacer el bien en días de reposo? Él les dijo: ¿qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si ésta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche la mano, y la levante? Pues ¿cuánto más vale el hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo.” Mateo 12-12.

Ya es tarde para negar la necesidad, habida cuenta de que se ha reconocido públicamente que efectivamente el agua vendida en Tumbaco y Guayllabamba  tenía arsénico, la necesidad de iniciar investigaciones exhaustivas para determinar QUIEN podría estar afectado, y determinar COMO remediar cualquier daño provocado. ¿Por qué no lo hacen? ¿Qué están esperando?

La memoria no nos fallará, porque no seremos cómplices del olvido social, ante estos actos que deshonran al ser humano y a sus instituciones.

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