Conclusiones Globales

Categoría: Articulos Publicado el Domingo, 14 Julio 2013 Escrito por Super Usuario

1. Es injustificada la construcción de Plantas de Depuración a la salida de la ciudad. El río Guayllabamba no tiene ningún problema ni ambiental ni social, por lo que no tienen sentido intervenciones para “favorecer” su capacidad autodepuradora, que es grande por naturaleza y está prácticamente intacta. En general, las inversiones para tratamiento de las aguas servidas domésticas de la ciudad de Quito no son prioritarias, y menos aún tiene sentido pensar en grandes plantas de tratamiento fuera de la ciudad.

Por supuesto que esta conclusión tendría que ser revisada si a futuro se detectara una situación diferente a la descrita por la información actualmente disponible. Por ejemplo, podría darse condiciones críticas de lanzamiento no detectadas en el muestreo preliminar, errores en el muestreo, evolución imprevista de contaminantes industriales, etc. 

2. Los ríos Machángara y Monjas no se encuentran en una situación ambiental dramática, al contrario de lo que se supuso al inicio de este trabajo. Entonces se contaba con menos información, sobre ciertos parámetros en algunos sitios de los ríos, y se la cotejó con los valores usuales para ríos no contaminados, sin realizar un análisis detenido del comportamiento del río y sin una identificación específica de los perjuicios reales ocasionados por la contaminación.

Luego del estudio se ha podido comprobar que el problema en el Machángara es de carácter social, puesto que, como se menciona en el diagnóstico, el río Machángara presenta condiciones de contaminación alarmantes, siempre que en esta evaluación se incluya el componente social como relevante. Si analizamos sólo la parte ambiental, entendiéndose sólo el componente biótico o “suelo y agua”, el río Machángara no representa un grave problema ambiental, sólo pasa por un tramo difícil, pero que el mismo río se encarga de solucionar.

Considerando que el mayor problema ambiental de los cuerpos receptores en el área urbana es un problema social y económico, para tratar de mejorar las condiciones ambientales de los ríos se deberá comenzar con solucionar muchos de los problemas sociales que existen en las márgenes. Siendo la población aledaña la directamente afectada (además de ocasionar problemas de contaminación e inestabilidad de taludes), es menester que esta población participe en la solución del problema y en el manejo posterior de las quebradas; para esto es importante desarrollar un Programa de participación comunitariaen la recuperación de las microcuencas urbanas.

3. Es necesario tomar en cuenta los usos reales que se le dan al agua antes de tomar medidas de recuperación y/o mantenimiento de su calidad.

La definición de los grados de criticidad en el río, en función de los usos que se dan o podrían darse al agua, fue valiosa para definir un criterio de las necesidades de la cuenca  y las medidas que deberían tomarse, lo que permitirá a su vez definir los criterios ambientales, las metas ambientales y los lineamientos de un Programa de Recuperación de los Ríos de la Cuenca Receptora en el Distrito Metropolitano. Determinado el grado de criticidad y contrastando la calidad ofertada con la demandada se podrá definir una estrategia para la recuperación de las corrientes, tomando en cuenta en conjunto, aspectos ambientales, sociales, económicos y tecnológicos. Los resultados obtenidos en el presente estudio fundamentan una política ambiental para la recuperación de los ríos, la cual se propone al final. 

De igual modo se debe considerar la capacidad de autodepuración del río, en el tramo comprendido entre el sitio donde se usa el agua y el sitio donde se descarga, o se pretende mejorar las condiciones de calidad del agua.

 Por ejemplo el río Machángara puede considerarse un reactor aerobio "tipo pistón" (macro visión) por su gran capacidad de reaireación (OD = 7mg/l antes de salir de la ciudad). Este hecho debe conducir a utilizar el río como parte del tratamiento de aguas negras, es decir permitir lanzamientos con cargas que pueda asimilar el río (en determinado grado), lo que redundaría en la economía de tratamientos previos a la descarga. 

4. Si el agua es un recurso natural, el río es un servicio natural. Por tanto debe resultar igualmente natural pagar el recurso, cuando éste escasea, así como pagar por el servicio cuando éste requiere mantenimiento. 

Será necesario la implementación de tasas por la utilización sustentable del río, como sistema evacuador de los desechos líquidos. Será una fuente de recursos para la operación, mantenimiento y recuperación de toda la cuenca receptora. 

5. Es fundamental la generación de información sistemática sobre la calidad y cantidad del agua y otros parámetros de la cuenca receptora. La confiabilidad de los datos del muestreo y de los resultados obtenidos de su procesamiento, es imposible determinar, sin embargo como las curvas de conducta obtenidas lucen bastante consistentes, es razonable suponer que representan una foto del estado del río en un momento dado. 

En la realidad estos datos no fueron tomados simultáneamente, además pueden no representar situaciones habituales en el río, ya que se pueden presentar situaciones más críticas por descargas puntuales, estiaje, etc. Esto indica que para conocer el río con suficiente confianza y poder pronunciarse sobre su comportamiento y capacidad de autodepuración, es necesario obtener más datos de campo para realizar un procesamiento estadístico adecuado; de igual forma no se puede concluir sobre situaciones críticas, de descarga y recuperación, a través de los valores promedio obtenidos con el muestreo compuesto. 

Una Red de Monitoreo en el sistema hídrico, receptor de los desechos líquidos de la urbe de Quito, será un instrumento para el control de descargas y contaminación, para la investigación de los procesos de autorecuperación del río y para el seguimiento de la efectividad de las acciones de manejo de la cuenca aplicadas.  

6. Es prioritario la formulación de metas ambientales. La recuperación del Río Machángara y del Monjas debe considerarse por etapas, gradualmente, fijándose metas ambientales y plazos determinados, de tal forma que en la primera etapa, las normas para vertido sean más blandas. Con esta perspectiva las inversiones serán progresivas, en función a la situación alcanzada en la etapa anterior. Esta circunstancia hace más viable la fase inicial del proceso de saneamiento, porque las exigencias ambientales son menores y los costos disminuyen.

Para  la formulación de metas ambientales será necesario tomar en cuenta la calidad actual del agua (punto de partida), la calidad requerida  para un uso determinado del agua (punto de llegada) y la capacidad de autodepuración del río en ese tramo (servicio prestado por el río). 

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